Las ventajas de madrugar. Productividad diurna

Productividad diurna

Aprovechar nuestro tiempo no solo significa simplificar tareas, optimizar nuestros procesos y saber delegar. Aprovechar nuestro tiempo también es saber gestionar las horas del día a nuestro favor. Y la mejor manera de comenzar esta técnica es comenzar a madrugar. Sí, ese gran odiado.

Encuentra tu mejor franja de sueño

Dormir es necesario, de eso no hay duda. Para tener un día activo y productivo, el pilar fundamental es estar descansado. Para ello el requisito indispensable es dormir entre 7-8 horas como apuntan los profesionales.

Partiendo de esta base, debemos tratar de seguir estas horas de sueño pero aprovechando la mañana. Despertarse a una hora temprana nos permite hacer más durante el día. Vamos a disponer de más horas durante el día, a plena energía, para realizar nuestras actividades, tareas o proyectos.

 “Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día”

Para poder empezar un nuevo horario de mañanas productivas, tenemos que sacrificar algo a cambio: acostarse tarde. Cada vez estamos más habituados a acostarnos hasta altas horas por lo que madrugar de forma extra, se convierte en un inconveniente sin partir nuestro descanso.

¿Qué te impide madrugar? Cámbialo

Las últimas horas del día, suelen ser aquellas dedicadas a los momentos de descanso. Terminamos el día cansados y tendemos a abusar de aquellas distracciones que no nos aportan valor a nuestras rutinas. Redes sociales, capítulos de series consecutivos, programas de televisión vacíos de contenido… sí quieres cambiar y comenzar una etapa de productividad personal, el primer deber es reducir estas restricciones.

Eliminando parcialmente estos momentos de procrastinar, acabamos ganando tiempo que podemos dedicar a nuestras aficiones, desarrollar un proyecto o aprovecharlo para ganar horas de sueño y así lograr esa hora extra para madrugar y aprovechar la mañana.

Cómo aprovecho mis mañanas productivas

El cambio es difícil. Pero merece la pena. Hasta hace un año más menos, no tenía en cuenta este concepto de madrugar, siempre llevándolo al lado negativo. Qué mejor que acostarse tarde entre semana viendo series, y levantarse a las mil los fines de semana…

El cambio ha sido (y sigue siendo) muy favorable. Por un lado he aumentado el tiempo que le dedico al ejercicio físico gracias a la hora extra de madrugar entre semana, ahora puedo ir a primera hora al gimnasio, antes del trabajo, y tener el resto del día libre para mis tareas. Hasta ahora ir al gimnasio o hacer cualquier ejercicio por las tardes era todo un reto: tiempo limitado tras el trabajo, cansancio, reuniones… demasiados factores que al final del día te pueden impedir aprovechar tu tiempo. En cambio aprovechar las mañanas cambia totalmente la ecuación.

Por supuesto que este cambio de horarios funciona bajo los contextos. No en todas las situaciones personales es posible hacer este esfuerzo. Pero comienza a implementarlo poco a poco. Esas mañanas que sabes que puedes aprovechar, sobre todo en fin de semanas. Te aseguro que acabarás implementándolo más a menudo en tus rutinas.

Espero que este post te haga reflexionar sobre las ventajas de madrugar y aprovechar tus horas diurnas. Recuerda que todo necesita de constancia y paciencia para obtener resultados. Pero te aseguro que lo acabarás valorando por encima de lo que has dejado atrás.

¡Nos leemos!

 

Basado en el post de ThinkWasabi, ASÍ ME CONVERTÍ EN UNA PERSONA DE MAÑANA (Y ANTES NO LO ERA)

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Acerca de Sergio de Acuña

Amago de escritor. Intento de creador. Lo que sí, inquieto. Quizás creativo.

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